Lugares mágicos en el mundo hay muchos, pero pocos con el encanto de la Bretaña francesa. Tierra de leyenda donde los amantes de los viajes nunca quedan defraudados.

Los niños serán felices visitando el Gran Acuario de Saint-Malo o el Bosque de Brocéliande, tras el rastro de Merlín, el Rey Arturo o el hada Viviana. Y todos disfrutarán de esta región legendaria, habitada desde tiempos prehistóricos, como lo prueban los megalitos de Carnac.

5 pueblos de la Bretaña francesa para viajar en el tiempo

Te proponemos una pequeña pero inolvidable ruta. Mejor partir de Rennes, la capital de la región, y desde allí realizar el recorrido. Pero no sin antes visitar el Palacio del Parlamento de Bretaña y la plaza de Lices y su mercado. Te enamorarán las preciosas fachadas con entramado de madera.

¡Comenzamos!

Vitré

Nombrada ciudad de Arte e Historia en 1999, se la considera “El rincón más bello de Francia”. Medieval, y muy bien conservada, no debes perderte sus murallas y el paseo por sus calles, pues por sí solo hace rentable la visita.

Fougères

Su castillo-fortaleza es memorable. El más grande de Europa. Las vistas desde las murallas, habilitadas para el paseo, te impactarán. Recorre las calles de su casco antiguo medieval, repleto de cafés y pequeños comercios.

Saint-Malo

Ciudad amurallada en forma circular desde el siglo XIII, célebre por su balneario. Importante puerto pesquero y de recreo, cuna de grandes hombres como Chateubriand. Además de la muralla, vista la catedral y el Fuerte Nacional.

Dinan

Importante enclave comercial e histórico, en sus calles podrás aun ver talleres y tiendas de oficios gremiales como curtidores, tejedores o carpinteros. Aprovecha para comprar artesanía.

Josselin

Pueblo encantador, parada de los cruceros fluviales por el Oust. No te pierdas su castillo gótico flamígero, realmente de cuento.

Ya sabes, si planeas viajes inolvidables, empápate de Historia en la Bretaña francesa.