Si eres un adicto a los viajes y aún no sabes qué destino elegir, en este post te vamos a dar unas cuantas razones para que pongas rumbo a Turquía, un país a camino entre dos continentes, con una historia apasionante y un montón de lugares que llenarán tu cámara y tu memoria de buenos recuerdos.

En los viajes a Turquía no puede faltar Estambul

Si viajas a Turquía, lo más probable es que lo hagas en avión, por lo que entrarás en el país a través del Aeropuerto Internacional de Atatürk, en Estambul, la capital del país. La antigua Constantinopla o Bizancio (su nombre varía en función de a qué parte de su historia nos remontemos), ofrece experiencias únicas al viajero, ya que combina el ambiente y la cultura de Oriente y Occidente en una misma urbe. Fascinante es la palabra preferida de los viajeros que la conocen para describirla.

Uno de los mayores reclamos de la ciudad, en cuanto a monumentos se refiere, son sus dos mezquitas: La Mezquita Azul y la Mezquita de Santa Sofía. La primera es de entrada libre todos los días, la segunda únicamente los lunes. Dos joyas de Estambul que no puedes perderte.

Entre ellas se encuentra todo un mundo de animadas callejuelas en las que encontrarás desde teterías orientales hasta establecimientos más occidentales, como restaurantes o tiendas. Pero si de verdad quieres vivir la experiencia de ir de tiendas en Estambul, tienes que ir al Gran Bazar. Se trata de una ciudad en sí misma a base de tiendas de todo lo que te puedas imaginar.

Para terminar, otros puntos importantes de la ciudad son el Palacio de Topkapi y el Puente de Gálata. Si tienes oportunidad, navegar por el Bósforo te proporcionará unas vistas únicas de toda la ciudad. Y para verla desde lo alto, sube hasta las colinas de Eyüp.

 

La región de Capadocia a vista de pájaro

Si te gustan los paisajes naturales diferentes, esta región del centro de Turquía es un regalo para la vista. Curiosas formas excavadas por la naturaleza en la roca viva y otras que emergen de maneras imposibles son la mejor descripción de Capadocia. Para admirar esta zona en todo su esplendor hay varias opciones, aunque la más espectacular y diferente es sobrevolarla en globo aerostático. Para llegar desde Estambul, puedes optar por el avión o por un bus nocturno bastante económico. Se trata de una excursión imprescindible desde la capital.

 

El spa romano de Pamukkale

Hay viajes de todo tipo, y algunos son de relax y tranquilidad. Pues bien, en Turquía existe una zona perfecta para dejarse llevar en un spa milenario, natural y al aire libre. En la provincia de Denizli (al sur del país, en la parte occidental) se encuentra otro de los paisajes más sorprendentes de Turquía: Pamukkale, cuya traducción sería ‘castillo de algodón’. Un conjunto de pozas de un color blanco espectacular (debido a los minerales con los que cuenta) que se formaron a causa de terremotos millones de años atrás. Una forma estupenda de poner punto y seguido a tu viaje por Turquía, porque querrás volver.