Las Azores son un paraíso para quien ama la Naturaleza. Si no las conoces seguro que te suena su nombre por lo del ‘anticiclón de las Azores’. Pues bien, coge su nombre porque viene/nace de esta zona. Lagos azules rodeados de flora, altas montañas y profundos y antiguos volcanes se reparten por todo el archipiélago. Cada una de las nueve islas tiene sus propios paisajes y personalidad.

 

Conociendo las islas Azores

San Miguel

San Miguel es la isla más grande del archipiélago de las Azores. Su principal atractivo son sus tres maravillosos lagos cuya belleza es indescriptible. Los colores verde y azul predominan en toda la zona. Por el fondo de los cráteres corren ríos de agua caliente rodeados de jardines. El Parque de Terra Nostra es uno de los rincones que debes visitar. Podrás ver animales exóticos con los animales de ‘países fríos’. ¡Ah! No te olvides pasarte por la plantación de té, ¡la única de Europa! Su capital es el corazón turístico de la isla con museos, tiendas y monumentos históricos.

 

Terceira

Se trata de la primera ciudad construida en el atlántico. Fue aquí donde anclaron los barcos de lox exploradores con el oro de América. Está considerada ‘Patrimonio de la Humanidad por las UNESCO’ por su rica historia. Sus calles y edificios te llevarán al ambiente de los Siglos XVII y XVIII.

 

Faial

Faial es una de las islas centrales las Azores. Se respira naturaleza en cualquier esquina. Colores frescos de la hierba verde y el azul de kilómetros de campos de hortensias. Uno de sus grandes influyentes en su geografía y paisajes es el Volcán de los Capelinhos. Este volcán siguen sin crecer plantas ni árboles tras cientos de años después de su última actividad.

Su capital es Horta, una ciudad costera muy pequeña al sudeste de la isla. Este puerto es una parada casi obligatoria de todos los yates que hacen la ruta a América. Se trata de una localidad muy tranquila donde poder pasear y desconectar en sus bonitas plazas con jardines.

 

Pico

Conocida como ‘la montaña que nace del mar y que toca las nubes’. Se le llama coloquialmente así debido a una gran montaña surgida del cráter de un volcán. Esta montaña llega a los 2.310 metros de altitud. Desde esta isla se pueden avistar cachalotes cómo nadan en las aguas del Atlántico. Se trata de una isla de pescadores, antiguos balleneros y agricultores. Recorriéndola podrás ver los contrastes que generó el volcán con la flora que crece en su alrededor.

 

Sao Jorge

Sao Jorge tiene una forma muy alargada y es bastante estrecha. Por eso a veces se le denomina como “el gran navío de piedra eternamente anclado en el mar azul“. Toda la costa norte de la isla destaca por sus grandes acantilados que terminan en el mar. A lo largo de toda la isla hay inmensos valles verdes y una paz infinita donde podrás oír el canto de las aves a la vez que oyes las olas romper contra las rocas.

 

Graciosa

Graciosa es una de la islas más al norte de las Azores. Destaca por su enorme caverna que penetra dentro de la montaña. Molinos blancos, viñas en sus campos…una isla en calma. Un lugar donde el tiempo se detiene, donde cada día de vacaciones es una pausa revitalizante.

 

Santa María

Al ser la isla más al sur de las islas Azores tiene el clima más seco y caluroso. Hay zonas de sus terrenos que dependiendo la época puedes encontrarlos más áridos y con colores amarillos. Una de sus peculiaridades es la del ‘desierto rojo’ formado por arcilla. Otro lugar para visitar es la Cascada do Aveiro con una caída de 110 metros de altura.

 

Flores

Es la naturalreza en toda su exuberancia. Cráteres, lagunas y arroyos marcan el paisaje de Flores. Las flores están presentes por toda la isla dejando unas imágenes preciosas. Podrás ver la Rocha dos Bordões consiste en un conjunto de grandes columnas verticales de basalto.

 

Corvo

Es la isla más al norte y una de las más pequeñas. La isla procede una estructura volcánica llamada Caldeira con cerca de 20 conos volcánicos a su alrededor. El verde y los muros de piedra gris volcánico protagonizan los paisajes. Toda la isla está rodeada de altos acantilados que desembocan en el mar.